
Columna Brújula Regia
La gasolinera que viene
Jorge Arturo Castillo
Durante décadas fue uno de esos negocios que parecían fáciles de entender. Llegaba el automóvil,
cargaba gasolina, el conductor pagaba y seguía su camino. Detrás de cada litro había, desde luego,
una operación mucho más compleja, pero para buena parte del público la estación de servicio era
eso: un lugar para llenar el tanque. Ahora resulta que hasta esa certeza comienza a quedarse sin
gasolina.
Movilidad eléctrica, trazabilidad, nuevas disposiciones fiscales y ambientales, controles volumétricos,
metrología y combustibles alternativos están modificando un negocio que difícilmente desaparecerá
mañana, pero que tampoco podrá seguir operando como ayer. Buena parte de esas
transformaciones estarán sobre la mesa el próximo 23 de septiembre durante ExpoGas Monterrey
2026, encuentro técnico y de negocios organizado por la Asociación Mexicana de Proveedores de
Estaciones de Servicio (AMPES).
Quizá la imagen más evidente del cambio sean las electrolineras. Incorporar cargadores eléctricos
junto a las bombas tradicionales suena sencillo hasta que aparecen las preguntas que acompañan
cualquier decisión empresarial: cuánto cuesta, qué infraestructura requiere, cuánto espacio ocupa,
cuánta demanda existe y, sobre todo, cuándo comienza a ser rentable.
ExpoGas abordará precisamente la posibilidad de que ambos modelos convivan dentro de una misma estación.
Sin embargo, la transformación menos vistosa podría ser más inmediata. Cada litro está dejando una
huella cada vez más detallada. Trazabilidad desde el origen, adquisición y transporte del combustible
hasta su almacenamiento y venta; inventarios que deben corresponder con litros despachados,
operaciones y CFDI; sistemas informáticos, reportes y certificados que tienen que contar la misma
historia. Dicho de otra manera: además de vender combustible, la estación moderna tendrá que
administrar información con una precisión casi quirúrgica.
A eso se agregan asuntos como el autoconsumo de petrolíferos, PRONAGAS 2026, nuevas
disposiciones regulatorias y hasta la posibilidad de incorporar etanol E10. Ricardo Quiroz, presidente
de AMPES, lo resume bien: la transformación de las estaciones va mucho más allá del despacho de
combustibles y obliga a prepararse tanto para nuevas exigencias regulatorias como para
oportunidades vinculadas con movilidad eléctrica, nuevos combustibles y modelos de negocio.
Para una ciudad industrial y carretera como Monterrey, la conversación resulta particularmente
pertinente. La pregunta ya no consiste únicamente en cuánto costará mañana el litro de gasolina.
Hay otra que los empresarios tendrán que comenzar a responder: ¿qué tendrá que ofrecer una
estación de servicio para seguir siendo negocio dentro de cinco o diez años?
No lo deje para diciembre
Hay pendientes que uno puede resolver el último día. Comprar un regalo, renovar alguna suscripción
o enviar esa felicitación que casi se nos escapa. Con los controles volumétricos de una estación de
servicio, esperar hasta diciembre puede ser bastante menos simpático.
Una precisión de la Entidad Mexicana de Acreditación establece que la verificación de la correcta
operación de los equipos y programas informáticos utilizados para llevar estos controles debe
realizarse mediante inspección presencial. El procedimiento contempla recopilación de información,
levantamiento en sitio y emisión de hallazgos y conclusiones; además, la inspección debe efectuarse
dentro del ejercicio fiscal correspondiente y los certificados tienen vigencia anual.
MetroEnergy, Unidad de Inspección en materia de Controles Volumétricos, pone el acento en una
consecuencia bastante práctica: la revisión no puede reducirse a intercambiar documentos o
conectarse remotamente para comprobar que todo funciona. El inspector debe constatar
directamente las condiciones de los equipos y programas en el momento de la evaluación.
Por eso su recomendación a los contribuyentes es menos complicada que la regulación que la
origina: programar con anticipación. Conforme se acerque el cierre del ejercicio fiscal, dejar la
inspección pendiente puede convertir una obligación previsible en una carrera contra el calendario.
En los negocios, como en tantas otras cosas, diciembre suele llegar mucho antes de lo que uno
imagina.
Entre Cabritos
Dahua quiere que la tecnología salga de la cámara. La compañía está impulsando en México
el concepto de Smart Living, una apuesta por llevar la conectividad y la inteligencia
tecnológica a más espacios de la vida cotidiana. El movimiento resulta interesante porque
muestra hacia dónde está migrando una industria que durante años identificamos
principalmente con videovigilancia: el siguiente terreno de competencia será lograr que
distintos dispositivos y soluciones convivan de manera más sencilla dentro de hogares y
negocios.
Y algo conecta, curiosamente, las tres historias de esta entrega: anticiparse. Para una
gasolinera significa pensar desde ahora qué venderá mañana; para el cumplimiento
regulatorio, no esperar a que diciembre toque la puerta; para la tecnología, entender que la
siguiente innovación probablemente comenzará a competir antes de que terminemos de
acostumbrarnos a la anterior.



